El partido de la gripe de Michael Jordan: La leyenda del quinto partido de las Finales de la NBA de 1997
Introducción
Pocos momentos en la historia de la NBA han sido tan mitificados como el "Partido de la Gripe" de Michael Jordan. El 11 de junio de 1997, Jordan llevó a los Chicago Bulls a una victoria fundamental sobre los Utah Jazz en el quinto partido de las Finales de la NBA a pesar de estar visiblemente enfermo y gravemente debilitado. Su actuación —38 puntos en 44 agotadores minutos— es recordada no solo como un testimonio de su habilidad, sino también de su inigualable fuerza de voluntad y determinación. Este artículo profundiza en el Partido de la Gripe, explorando el contexto, la actuación en sí y el legado que continúa definiéndolo más de 25 años después.
Preparando el escenario: Bulls vs. Jazz en las Finales de la NBA de 1997
La temporada 1996-97 de la NBA vio a los Bulls, recién salidos de su campaña récord de 72-10 el año anterior, buscando consolidar su dinastía. Liderados por Michael Jordan, Scottie Pippen y el entrenador Phil Jackson, los Bulls entraron a las Finales buscando su quinto campeonato en siete años.
Su oponente, los Utah Jazz, estaba liderado por el dúo del Salón de la Fama de Karl Malone y John Stockton. Jugando en Salt Lake City, los Jazz tenían una de las aficiones locales más ruidosas y hostiles de la liga, y la serie estaba empatada 2-2 de cara al quinto partido.
Con el impulso del lado de Utah, Chicago necesitaba algo extraordinario para cambiar el equilibrio. Fue entonces cuando Michael Jordan, a pesar de estar enfermo, ofreció una de las mejores actuaciones en la historia de la NBA.
La enfermedad: ¿Gripe o intoxicación alimentaria?
La historia de la enfermedad de Jordan se ha debatido durante décadas. En ese momento, se informó que tenía gripe, lo que llevó al ahora famoso apodo de "Partido de la Gripe". Se vio a Jordan sudando, desplomado en el banquillo y apenas capaz de mantenerse en pie en algunos momentos.
En años posteriores, Jordan y su entrenador Tim Grover sugirieron que la enfermedad pudo haber sido una intoxicación alimentaria por una pizza nocturna entregada en su habitación de hotel en Utah. Independientemente de la causa, no se podía negar que Jordan no estaba en condiciones de jugar en circunstancias normales. Sin embargo, con el campeonato en juego, insistió en salir a la cancha.
El partido: Las heroicidades de Jordan
Desde el saque inicial, quedó claro que Jordan estaba sufriendo. Se movía más lento de lo habitual, se apoyaba en sus compañeros durante las interrupciones y parecía estar agotado. Pero a medida que avanzaba el partido, su espíritu competitivo tomó el control.
Jordan anotó 17 puntos en el segundo cuarto, ayudando a los Bulls a remontar una desventaja de dos dígitos. Cada canasta fue recibida con ovaciones del público y un visible agotamiento de Jordan. Se apoyó en Scottie Pippen y Luc Longley para recibir apoyo, tanto literal como figurado, pero siguió pidiendo el balón en los momentos clave.
Para el cuarto cuarto, Jordan estaba visiblemente agotado, pero encontró otra marcha. A falta de menos de un minuto y con los Bulls aferrándose a una ventaja, Jordan encestó un triple decisivo para sentenciar el partido. Terminó con 38 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias, 3 robos y 1 tapón en 44 minutos de juego.
Los Bulls ganaron 90-88, tomando una ventaja de 3-2 en la serie.
La famosa imagen: Pippen cargando a Jordan
Una de las fotografías más icónicas de la historia de la NBA se produjo al final del partido: Scottie Pippen ayudando a un Jordan desplomado a salir de la cancha. El cuerpo de Jordan lo había dado todo, y se apoyó fuertemente en su compañero mientras salían del campo.
La imagen simbolizaba no solo la implacable voluntad de Jordan, sino también la asociación entre Jordan y Pippen, uno de los mejores dúos en la historia de la NBA.
Las consecuencias: Campeonato asegurado
Los Bulls regresaron a Chicago y cerraron la serie en el sexto partido, obteniendo su quinto campeonato de la NBA de la década. Jordan fue nombrado MVP de las Finales, promediando 32.3 puntos por partido en la serie.
El "Partido de la Gripe" se convirtió en un momento decisivo en el legado de Jordan, una actuación que mezcló grandeza con vulnerabilidad humana. Para muchos, representó la cima de su espíritu competitivo: la negativa a rendirse, sin importar las probabilidades.
El legado del Partido de la Gripe
El "Partido de la Gripe" sigue siendo una de las actuaciones más celebradas en la historia del deporte. Se reproduce con frecuencia en resúmenes, documentales y debates sobre los mejores momentos de la NBA.
Para el legado de Jordan, añadió otro capítulo a la leyenda de su competitividad. Ya considerado el mejor jugador de baloncesto, el "Partido de la Gripe" elevó su mitología, demostrando que su fortaleza mental era tan inigualable como su talento físico.
Los zapatos que Jordan usó durante el partido —un par de Air Jordan 12 negros y rojos— se han convertido desde entonces en icónicos. En 2013, un par usado en el "Partido de la Gripe" se vendió en una subasta por más de 100 000 dólares, lo que refleja la importancia duradera de esa noche.
Conclusión
El Partido de la Gripe de Michael Jordan fue más que una actuación de baloncesto. Fue una demostración de resistencia, liderazgo y espíritu competitivo que ha trascendido los deportes. Ya fuera gripe, intoxicación alimentaria o agotamiento puro, la capacidad de Jordan para superar la adversidad consolidó su reputación como el competidor definitivo.
Para los aficionados de la NBA, el Partido de la Gripe sirve como un recordatorio de por qué Michael Jordan es considerado el mejor de todos los tiempos. Sigue siendo uno de los momentos más inolvidables en la historia del deporte, una noche en la que la grandeza superó la debilidad, y una leyenda creció aún más.